Panaderos de Cuzamá se encuentran hartos de los malos tratos de una familia que por tener a un familiar en el ayuntamiento municipal dicen ser influyentes, y con capacidad de hacer y deshacer en el pueblo.
Y es que los hermanos B.P., sobrinos de una regidora, han violentado y amenazado a los panaderos Eloy H.C. y José Guadalupe H.S., padre e hijo, quienes son conocidos en este municipio.
Los hechos ocurrieron el pasado 18 de junio, cuando el panadero José Guadalupe se encontraba vendiendo su mercancía en las calles de la población.

En el cruce de la calle 8 entre 17 y 29, donde se ubica el domicilio de los hermanos Cristian Alonzo, Wilberth y José Antonio B.P., fue agredido por estos quienes, bajo los influjos del alcohol, le gritaron consignas y amenazas que el hombre ignoró.
No obstante, al dar vuelta fue atacado por la espalda por el trío y sus panes arrojados al suelo. Los hermanos le dejaron inservible el taxi además de golpear y amenazar a José Guadalupe con “no decir nada para que no le metan un plomazo”.

Vecinos de la zona, quienes vieron malherido al panadero, salieron a la calle para defenderle de sus agresores y llamar a la policía municipal, al tiempo en el que el padre de estos Brauilo B.C. le amenazaba de muerte e incluso escondió a sus hijos en casa.
El hijo de la víctima, Eloy, llegó al lugar y se encontró con cuatro patrullas de la policía municipal, cuyos elementos quienes tomaron datos del hecho y al no tener una orden para poder ingresar al predio de los atacantes procedieron a retirarse.
Posteriormente, padre e hijo y interpusieron una denuncia ante el juez de paz del municipio, José Alexander Cuá Cauich, que resultó en una orden de presentación a los victimarios, sin embargo, estos hasta la fecha no acudieron al llamado.
Ante esta negativa, los afectados llegaron el caso ante la Fiscalía General del Estado que quedó asentada en la carpeta GN/001762/2022.

Hasta el momento los hermanos B.P. continúan haciendo de las suyas en la localidad, amenazando a quien puedan bajo los influjos del alcohol, sin que las autoridades municipales hagan algo para detenerles.
