En pleno corazón del fraccionamiento Brisas de Umán se ubica un parque que, en el discurso oficial, debería ser un espacio de convivencia familiar y recreación para la niñez, pero en la realidad, es una muestra palpable del abandono institucional del Ayuntamiento de Umán, encabezado por la alcaldesa Kenia Walldina Sauri Maradiaga.
A pesar de contar con áreas arboladas y condiciones naturales que permitirían su aprovechamiento comunitario, el lugar carece de lo más elemental: bancas, alumbrado público funcional y, sobre todo, recolección regular de basura.
Lejos de cumplir una función social, el parque se ha convertido en un tiradero improvisado de desechos, reflejo de la omisión sistemática del gobierno municipal en el mantenimiento de los espacios públicos. “No vienen a limpiarlo, siempre ha estado así, no lo atienden, nunca. Solamente arreglaron los baches de acá, pero fue todo”, explicó una vecina que vive frente al parque.
La mujer detalló que habita el fraccionamiento desde hace 18 años y que, en todo ese tiempo, nunca se ha renovado la carpeta asfáltica, la cual presenta un evidente deterioro por el paso de los años y la falta de mantenimiento.
Por su parte, Aurora Méndez, vecina que reside a dos cuadras del parque, señaló que el alumbrado público es deficiente e irregular, con lámparas que funcionan de manera intermitente. “Cambian algunas lámparas, pero no todas; a veces prenden y a veces no. No limpian el parque, nada; y el camión de basura solo pasa miércoles y sábados, dos veces por semana. Debería pasar al menos tres veces como en Mérida, pero la alcaldesa no hace nada… ya le hemos llevado oficios y no resuelve”, reclamó.
Aunque el parque cuenta con una bomba de agua, son los propios vecinos quienes, con cubetas y esfuerzo propio, riegan los árboles para evitar que se sequen durante la temporada de calor. “Acá por la calle 17B, mi esposa o mis hijos le echamos agua a los árboles porque dan sombra en el calor. A los del ayuntamiento casi no los vemos”, explicó Miguel, vecino de la zona.
La inconformidad vecinal también alcanza el tema de la seguridad pública. Habitantes del fraccionamiento denunciaron la escasa presencia de la Policía Municipal, a pesar de que el cuartel principal se encuentra a menos de un kilómetro del parque. “Acá apuñalaron a un muchacho en el parque, hace como dos meses; se reportó y los policías llegaron como una hora después”, relató Miguel.
Los vecinos coinciden en que la alcaldesa Kenia Walldina ha ignorado de manera reiterada las demandas básicas de la colonia, mientras prioriza eventos festivos y anuncios públicos.
“Para el Carnaval Umán 2026 sí hay dinero, pero para limpiar el parque, arreglar las calles o garantizar seguridad, no”, reprocharon habitantes del fraccionamiento, quienes califican la gestión municipal como distante, omisa y desconectada de la realidad cotidiana de Brisas de Umán.
