Fructuoso Marín Rodríguez desayunaba plácidamente en uno de los puestos de comida del mercado Lucas de Gálvez y, repentinamente, un trozo de carne se le atoró en la garganta y empezó a asfixiarse.
Otros clientes se percataron que el hombre de 75 años se ahogaba y de inmediato dieron aviso a los números de emergencia.
Paramédicos de la policía de Mérida llegaron, lo atendieron, le sacaron el tremendo bocado y le dieron RCP para revivirlo, ya que estaba entrando en un paro cardíaco.
El señor se reanimó y volvió a la vida. La ambulancia lo trasladó a un hospital para una mayor atención.
