Habitantes de Sisal han levantado la voz ante la destrucción sistemática de humedales y manglares en una zona clasificada como reserva federal. Con maquinaria pesada, operadores presuntamente vinculados al comisario ejidal Joaquín Galaz rellenan el área con arena extraída del canal de refugio pesquero, comercializando cada volquete a 400 pesos.
Los vecinos acusan complicidad de autoridades municipales y omisión de dependencias ambientales como Profepa y Semarnat, que no han intervenido pese a las denuncias. “No queremos turismo a costa de nuestros manglares”, exigen pescadores y residentes, alertando sobre el riesgo de eliminar barreras naturales contra inundaciones.
El caso revela una red de intereses que prioriza proyectos inmobiliarios sobre la protección de ecosistemas críticos para el equilibrio costero de Yucatán.
